La sala de espera estaba sola, inmersa en un silencio que aturdía e iluminada por focos de intensa luz blanca que impedían a la luz de la luna colarse por las ventanas. Cuatro sofás de piel sintética rodeaban una mesa sobre la cual había revistas faranduleras y un florero con claveles artificiales.
Valiéndome de la capacidad de la retórica para dar vida a objetos inertes me gustaría describir la actitud de esos sofás. Al igual que una venus atrapamoscas espera a que un desprevenido insecto se pose en sus hojas traicioneras, los sofás esperaban a que un desdichado ser humano se sentara en su piel sintética. Se sentía en el ambiente un aire de complicidad entre ellos, como si aguardaran serena y concienzudamente las lágrimas que inundarían la sala de espera.

Eah, Rod. Está chingón tu blog. Pasaré más seguido. Saludos.
Gracias Marco! Saludos.
Me agrada la analogía que haces de un insecto con la situación que vivimos cuando estamos en una sala de espera sea la razón que sea.
Yo sali de esprar 6 dias en el hospital creyendo que salia mi abüe..pero como la planta carnivora su tiempo ya estaba hecho…..
Gracias
hooo!!! es tristemente cierto