Las paredes de la ciudad de Monterrey recitan poesía. Es común que al transitar las calles y avenidas de la ciudad nos encontremos con paredes que tienen algunos versos inscritos. Estos mensajes forman parte de un movimiento de arte urbano titulado Acción Poética. El autor intelectual detrás del proyecto se llama Armando Alanís Pulido. Esta es, en sus propias palabras, la razón que lo impulsó a iniciar dicho proyecto:

En México las editoriales que publican poesía hacen tirajes que van de los quinientos a los tres mil ejemplares, y una barda pintada en una de las principales avenidas de la ciudad de Monterrey, puede ser leída por trescientas mil personas diariamente.

En otras palabras, su intención es la de masificar la poesía. Hacer llegar la belleza de la retórica y los encantos de la literatura a una gran audiencia.

Su movimiento, que en 2009 cumplió trece años de existencia, tiene más de tres mil quinientos versos repartidos por todo Monterrey y su área metropolitana. Los versos, para ser leídos por la mayor cantidad de personas posible, con frencuencia son intercambiados de una pared a otra. En repetidas ocasiones el movimiento ha dejado las calles para institucionalizarse y presentarse entre las cuatro paredes de una exposición de arte. Cintermex y La Feria del Libro no han dudado en abrirle las puertas.

A continuación, me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre lo que para mi, es el objetivo de Acción Poética; hacer salir a las masas de la rutina y acercarlas al mundo de la poesía mientras se desenvuelven en la cotidianeidad.

En la ciudad de Monterrey, como en muchas otras grandes ciudades, la vida transcurre aceleradamente. Sus habitantes diariamente abarrotan sus avenidas de cientos de miles de automóviles para dirigirse a su casa, escuela o trabajo. Cada quien va ensimismado, ocupado en cumplir en tiempo y forma su rutina. La gente se hace paso entre la estampida de autos mientras que algunos repasan mentalmente sus quehaceres. En medio de tal escenario, entre el estrés y la polución, se nos cruza un verso inscrito en una barda. Lo reflexionamos e intentamos interpretarlo. Para cuando nos damos cuenta, el proceso de reflexionar e intepretar el verso ya nos ha hecho salir de la rutina. Ese es para mi, es el valor de Acción Poética.

La poesía de Acción Poética nos invita a abandoar por unos segundos la inércia citadina para hacernos caer en la hermosa paradoja de razonar un verso. Paradoja porque, al razonarlo, nos percatamos de que es imposible descifrarlo racionalmente, pues su valor está más allá del mundo racional. Para hacerlo nuestro, para reconocer su valor, tenemos que apelar a los más puros sentimientos. Y eso, en medio del metódico trajín de la ciudad, sacude la parsimonia y la indolencia.

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